«En las cuestiones esenciales, nadie enseña nada a nadie. La tarea filosófica consiste solo en dar a luz lo que todos ya sabemos en el fondo de nosotros mismos. El saber filosófico no es más que recordar».

Mónica Cavallé, El arte de ser

La Escuela de Filosofía Sapiencial ofrece formación en la teoría y en la práctica del asesoramiento filosófico sapiencial.

Señalábamos que cabe encontrar muchas diferencias entre los filósofos asesores; no solo en sus estilos, sensibilidades y talantes —como no puede ser menos—, sino también en sus formas de concebir y de practicar el asesoramiento filosófico, en sus métodos y procedimientos, e incluso en el mismo concepto de filosofía que late en sus respectivos enfoques. La Escuela ofrece formación en una forma particular de practicar y de entender el asesoramiento filosófico: el “asesoramiento filosófico sapiencial” (denominado así pues está intrínsecamente vinculado a una cierta concepción de la filosofía, en concreto, a lo que denominamos “filosofía sapiencial”).

El “enfoque sapiencial” ha sido desarrollado por Mónica Cavallé a lo largo de dos décadas de experiencia cotidiana en consulta.

 

 

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El programa de formación en Asesoramiento Filosófico Sapiencial (AFS) está destinado a personas con titulación superior en Filosofía (Licenciatura, Grado, Doctorado o Máster universitario), en Humanidades (especialidad de Filosofía), o que han conseguido, mediante concurso-oposición, la condición de funcionarios docentes en la especialidad de Filosofía. Es posible acceder a la formación si se está en proceso de satisfacer los requisitos mencionados.

 

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Está estructurado en tres cursos online, de entre seis o doce meses de duración cada uno, con sesiones quincenales, contacto permanente a través de un foro de discusión de Internet, y ocasionales talleres presenciales. Los cursos online se realizan a través de una plataforma de videoconferencia que permite que todos los participantes nos veamos, algo imprescindible en el tipo de trabajo que llevaremos a cabo. La formación de los tres cursos es progresiva, por lo que la condición para pasar de un curso al siguiente será el haber realizado de forma satisfactoria el anterior.

 

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Las dos finalidades que conducen estos tres años de formación son: a nivel personal, iniciarse y profundizar en la tarea del autoconocimiento filosófico; a nivel profesional, cultivar las habilidades, herramientas y las actitudes que permiten facilitar con solvencia consultas y talleres de asesoramiento filosófico. Ambas finalidades son inseparables y se exigen mutuamente, ya que partimos de la convicción de que el aspecto más importante que hay que atender en la formación de los futuros filósofos asesores es el examen filosófico de la propia vida, que todo filósofo asesor debe realizar de forma continuada, por sí mismo y en cooperación con otros filósofos asesores. El acompañamiento a otras personas en la búsqueda de una mejor y más profunda comprensión existencial podrá llevarse a cabo solventemente solo si el asesor ha verificado en sí mismo la virtualidad transformadora de la filosofía.